Cuando
las palabras comienzan a hacerse visibles en mi cabeza entiendo que la libertad
que me da al escribirlas me hace sentir que todo es posible, que nada se
interpone, soy amiga de mis sentimientos y por primera vez hago las paces con
mis demonios.
Y
me reflejo en estas palabras y no me arrepiento de lo que veo, me comunico, me
ahogo en ellas y luego me acurruco entre sus letras. Y soy yo contra el mundo. Yo con
la marea. Yo sobre las nubes. Yo en un baile con la luna… soy yo.
Son
estas palabras que escribo lo que mi mente piensa y lo que el corazón siente. Las
escribo, las leo y luego me arropo en ellas; las volteo y las detengo, las
cambio de lugar y me las llevo al atardecer.
No hay solución cuando siento, las
escribo. No hay solución cuando pienso, las escribo. No hay manera de evitarlas
cuando quiero de la forma que sea, entonces las escribo.
Y
soy yo contra el mundo. Yo con la marea. Yo sobre las nubes. Yo en un baile con
luna… soy yo.