Una sonrisa para cada día

Una sonrisa para cada día
Yo, mientras el mundo sigue

viernes, 26 de octubre de 2012

Él, la constante vida.

Un hombre mira de re ojo las manecillas de un reloj viejo y gastado, el tic- tac le molesta más que la espera, le impacienta la llegada de aquella niña, que solo tiene ojos para él. Ese hombre se mantiene de pie junto a la puerta, protegiendo, cuidando, alzando los ojos al cielo, si es necesaria una oración; un hombre que no tiene la edad más que en los ojos, ese hombre que abraza con el corazón, aquel hombre de mal genio ante el tic-tac del reloj, de carácter fuerte, de sonrisas compartidas y de palabras fuertes.
Un hombre mira de re ojo las manecillas de un reloj viejo y gastado, el hombre espera por la niña que ha dejado de serlo, pero quien siempre ha sido suya… ese hombre ama como nadie, y ella lo ama con su vida; y la espera se hace larga, y él se mantiene y los mantiene. Quien tenga la suerte de tenerlo de frente, podrá verle el orgullo de ser quien es, las arrugas que lo llaman por su nombre, fuerte y sin remedio.
Aquel hombre da un suspiro, traga saliva y se deja caer en el sillón, su pequeña esta cruzando la puerta de la casa; ese hombre no es de piedra, ese hombre es más humano que un puñado de religiosos, ese hombre sabe perdonar. El tic-tac de las manecillas del reloj ya no le estorban, la impaciencia se vuelve calma y la noche puede tomar el tiempo que desee; pues ella ha llegado a casa, pues él ya puede protegerla. La abraza y le besa la frente… y con un “Te amo” le da las buenas noche, pues él, el hombre más humano que ella ha visto en su vida, teme no despertar, y ella, que solo le teme a su vida sin él, le responde “te amo, papá”.

sábado, 20 de octubre de 2012

La botella

Hace tiempo encontré el silencio en una botella, y la bebí, al principio por el deseo de no herir, después por la pena, al último, por miedo. Mientras el tiempo pasaba, mis motivos se hicieron más de tres y me encontré con un mal sabor de boca; había tomado de aquella botella a sorbos pequeños, bebí hasta el fondo, llegue al punto de ser una adicta del silencio… y aquella noticia me dolió más que cualquier otra cosa.

No parecía ser real ¿Qué sabor podría tener el silencio? Ya no era una opción el quedarme callada, había vaciado aquella botella hasta el punto de quedarme sin opciones. Mi silencio costaba más para mí que para cualquiera que no fuera yo, mi silencio hacia felices a muchos y mi no, el silencio reclamaba su lugar entre mis labios, se comió mis palabras, mis reproches, se devoró mi enojo y hasta las voces de mi propio ego.

Hace tiempo encontré el silencio en una botella, y la bebí. Hace tiempo me arrepentí de beberla. Hace tiempo que mi ego no se hace un altar a si mismo. Hace tiempo que mis reproches se enferman entre ellos- Hace tiempo que el enojo no me hace justicia. Hace tiempo que las palabras no salen de una hoja de papel.

Hace tiempo encontré el silencio en una botella, y la bebí, fue hace tiempo, hace mucho tiempo.

sábado, 13 de octubre de 2012

Sin poder, sin intenciones de dormir.

La noche, esta noche que se cansa de ser el relato de cada una de mis historias, esta noche que no duerme, esta noche que vigila; la noche entre estrellas y lunas escondidas, esta es la noche que me une directamente con quienes no la duermen.
No dormimos, nosotros, quienes somos solo objetos; no hay palabras para describir la noche misma y sus mismos ruidos, parece que allá fuera la noche es corta, pero aquí, desde mi ventana, la noche se hace larga, y con ella se alarga mi esperanza, aquella, que solo me pertenece a mí.

Amores extraños

Los hay apasionados, sensibles, duraderos, los hay aquellos que duran para toda la vida, pero también los hay amargados, incluso los hay incomprensibles, aquellos que no encuentran el momento justo para estar juntos; amores extraños, amores fuera de lo común, amores que muy pocas veces alcanzan a nuestra comprensión. Como si amar no fuera algo ya suficientemente extraño…
Quizás la medida entre un amor normal y uno extraño, no exista, pero ¿a quien le importa cuando es realmente amor? Cuando se ve con ojos de amor, las cosas simplemente dejan de ser normales.
Hay amores, amores con solo pasión, amores con los que tenemos que lidiar; los hay amores, amores que incluso no merecemos, amores disfrazados de amistad. Como si amar no fuera algo ya suficientemente extraño… como si amar fuese cosa de dos, con uno basta, en ocasiones; pero amar va más allá de nosotros mismos.
Repito, para amar no hacen falta dos, en ocasiones con uno basta, difícilmente basta.

viernes, 12 de octubre de 2012

3 a.m.

La niña despierta y siente la necesidad de mirar por la ventana, ella no sabe exactamente que es lo que vera; imagina caramelos colgando de los arboles, animales saliendo de sus escondites, imagina una lluvia de estrellas jamás capturada por sus ojos, cree que la noche tendría sorpresas para ella a las tres de la madruga.
 
“La hora exacta en que las estrellas se ven más en el cielo” piensa la niña; y al mirar afuera, desde su ventana, que esta pegada a su cama, y que da justo hacia el camino recorrido por muchos a cualquier hora del día; ella se encuentra con la sorpresa más grande de todas, con asombro y algo más que felicidad; ella se encuentra con el ruido del silencio, con la calma del viento y con el latido de su propio aliento; descubre que las estrellas lucen mejor en el silencio a esa hora, porque esa es la hora en que las personas podrían tener tiempo de mirar al cielo.

Sin poder, sin inteciones de dormir.


La noche, esta noche que se cansa de ser el relato de cada una de mis historias, esta noche que no duerme, esta noche que vigila; la noche entre estrellas y lunas escondidas, esta es la noche que me une directamente con quienes no la duermen.
No dormimos, nosotros, quienes somos solo objetos; no hay palabras para describir la noche misma y sus mismos ruidos, parece que allá fuera la noche es corta, pero aquí, desde mi ventana, la noche se hace larga, y con ella se alarga mi esperanza, aquella, que solo me pertenece a mí.