Una sonrisa para cada día

Una sonrisa para cada día
Yo, mientras el mundo sigue

viernes, 12 de octubre de 2012

3 a.m.

La niña despierta y siente la necesidad de mirar por la ventana, ella no sabe exactamente que es lo que vera; imagina caramelos colgando de los arboles, animales saliendo de sus escondites, imagina una lluvia de estrellas jamás capturada por sus ojos, cree que la noche tendría sorpresas para ella a las tres de la madruga.
 
“La hora exacta en que las estrellas se ven más en el cielo” piensa la niña; y al mirar afuera, desde su ventana, que esta pegada a su cama, y que da justo hacia el camino recorrido por muchos a cualquier hora del día; ella se encuentra con la sorpresa más grande de todas, con asombro y algo más que felicidad; ella se encuentra con el ruido del silencio, con la calma del viento y con el latido de su propio aliento; descubre que las estrellas lucen mejor en el silencio a esa hora, porque esa es la hora en que las personas podrían tener tiempo de mirar al cielo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario