Una sonrisa para cada día

Una sonrisa para cada día
Yo, mientras el mundo sigue

sábado, 20 de octubre de 2012

La botella

Hace tiempo encontré el silencio en una botella, y la bebí, al principio por el deseo de no herir, después por la pena, al último, por miedo. Mientras el tiempo pasaba, mis motivos se hicieron más de tres y me encontré con un mal sabor de boca; había tomado de aquella botella a sorbos pequeños, bebí hasta el fondo, llegue al punto de ser una adicta del silencio… y aquella noticia me dolió más que cualquier otra cosa.

No parecía ser real ¿Qué sabor podría tener el silencio? Ya no era una opción el quedarme callada, había vaciado aquella botella hasta el punto de quedarme sin opciones. Mi silencio costaba más para mí que para cualquiera que no fuera yo, mi silencio hacia felices a muchos y mi no, el silencio reclamaba su lugar entre mis labios, se comió mis palabras, mis reproches, se devoró mi enojo y hasta las voces de mi propio ego.

Hace tiempo encontré el silencio en una botella, y la bebí. Hace tiempo me arrepentí de beberla. Hace tiempo que mi ego no se hace un altar a si mismo. Hace tiempo que mis reproches se enferman entre ellos- Hace tiempo que el enojo no me hace justicia. Hace tiempo que las palabras no salen de una hoja de papel.

Hace tiempo encontré el silencio en una botella, y la bebí, fue hace tiempo, hace mucho tiempo.

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