Una sonrisa para cada día

Una sonrisa para cada día
Yo, mientras el mundo sigue

lunes, 11 de junio de 2012

El auto negro que jamás volvió, ella que siempre lo espero.


Una historia es una historia siempre… aun llegado el final de ella, siempre existe el recuerdo que hace que siga siendo todavía historia. Elisa se decía eso mientras estaba parada a mitad de la calle, mirando lo que seria un sendero de arboles a mitad de la noche, refugiando sus pensamientos en su cabeza, diciéndose a si misma que las historias reales no tenían un final; y mientras el oscuro cielo la veía con una tormenta furiosa, ella se contenía las lágrimas, pudiese ser que el auto negro regresara y entonces ella demostraría fortaleza ante su conductor, pero ilusa y tonta Elisa, aquel auto negro no regresaría aun con la tormenta en contra.

El juego a seguir de pie, esperando, a mitad de la calle, continuo a los cuarenta minutos, y la lluvia crecía y crecía, las luces de la calle se apagaron y el viento alborotaba sus cabellos, y la ansiedad por llorar, por gritar su nombre se hacia desgarradora y reclamaba ser liberada, pero ella se contenía, porque aquello significaría el final de la historia, aquel auto negro volvió y volvió una y otra vez dentro de su cabeza. “Elisa, para ya” la gritaba el cielo, y ella no quería escuchar… “Elisa, se acabó, es una historia ya” y ella se rehusaba a pensar en ello.

Después de una hora de pie, las lágrimas no pudieron seguirse ocultando, se confundieron con la lluvia sobre su rostro, a Elisa ya no le importaba la noche, la agonía; si tenia que rogar por su regreso, entonces rogaría, si le hubiesen dado la oportunidad de amar otra vez, ella amaría a la misma persona… y Elisa esta mal, Elisa se siente caer.

¿Dónde queda el orgullo, cuando lo que quieres es no perder? ¿Qué hay de los sabios que creyeron en el perdón y el amor juntos?

Elisa no es más que un bulto ahora en aquella calle, perdida en la inmensa noche, la luna y las estrellas son testigos de su espera. Aquel auto negro no regresaría… “Elisa, estúpida” le gritaba la tormenta sobre ella, “Elisa, ya déjalo, tu enfermedad es amar de más” y ella se mantenía de pies… y ella esta mal…

Una historia no dejar de ser una historia aunque tenga un final, una historia es siempre de quien la crea, esta es la historia de Elisa, con lágrimas, con tormenta y sin orgullo, esta seguirá siendo la historia de Elisa incluso cuando la supere.
Anya

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